La gran mentira: la leche y sus derivados

La gran mentira: la leche y sus derivados

La leche de vaca es uno de los alimentos de origen animal más consumidos tradicionalmente, y también más promocionados y recomendados.

A la mayoría de la población se nos inculca el hábito de seguir consumiendo leche de vaca toda la vida.

¿Te has preguntado en algún momento qué es realmente la leche de vaca y si su consumo es beneficioso para tu cuerpo?

Según el Doctor William Ellis, gran autoridad en productos de granja y sus efectos sobre la circulación sanguínea, no hay nada como beber leche para contraer alergias y taponar el sistema. Te lo explicamos…

Los seres humanos no tenemos ninguna enzima para digerir la leche de origen animal. La única leche que podemos digerir es la leche de nuestra madre. Además, la enzima encargada de la digestión de la leche de nuestra madre, es la lactasa y la tenemos tan sólo hasta los 5 años.

La leche de cada especie animal contiene, correctamente equilibrados, los elementos que convienen a esa especie en particular.

Beber la leche de otros animales, incluso la leche de la vaca, puede originar muchos problemas.

La leche de vaca, contiene poderosas hormonas de crecimiento, ya que el ternero, que pesa unos 40 kilos al nacer, ha de convertirse en un animal adulto que pesará unos 450 kilos tan sólo dos años después. ¿Esto podemos compararlo con los humanos? Claramente no. Un recién nacido, que pesa unos 3,5 kilos no alcanza la madurez física ni el peso definitivo (entre 50 – 90 kilos) hasta 21 años más tarde.

¿Entonces?

Existe una gran controversia sobre los efectos del hábito de consumir productos lácteos en nuestra población.

Pocos adultos pueden metabolizar adecuadamente las proteínas que contiene la leche de vaca. La principal de ellas es la caseína, necesaria para el buen funcionamiento del ganado vacuno. Pero no les hace ninguna falta a los seres humanos.

Como hemos nombrado anteriormente, el Doctor William Ellis y sus investigaciones nos demuestran que, tanto los niños como los adultos digieren la caseína con gran dificultad; en los niños, al menos un 50% de la caseínas no se digiere. Las proteínas parcialmente digeridas pasan al torrente sanguíneo provocando la irritación de los tejidos y provocando la susceptibilidad a los alérgenos. Más tarde, el hígado es el que se encarga de eliminar esas proteínas de la leche de vaca parcialmente digeridas, por lo tanto, todo nuestro sistema excretor va a funcionar innecesariamente sobrecargado.

Además…

La famosa y la madre de todos los cánceres, la IGF1, es la hormona de crecimiento que se les da a las vacas y a las terneras para doblar de volumen en un año. Por lo tanto, la IFG1 se encuentra en la leche que tomamos. La pasteurización, no mata ésta hormona y por lo tanto, al beber leche te la estás tomando.

Ésta hormona está implicada estrechamente en el cáncer de ovario, de mama, de útero, de testículo, de próstata...y los científicos la llaman la madre de todos los cánceres.

¿Cómo afectan éstos productos a nivel óseo?

El Doctor Ellis afirma que tras realizar más de 25.000 análisis de sangre, halló que los niveles más bajos de calcio correspondían a personas que tenían costumbre de tomar más cantidad de leche diaria.

El Hidrógeno provocado por la fermentación de los productos lácteos, produce un efecto negativo sobre el metabolismo óseo. Quita el calcio de los huesos, es decir, desmineraliza los huesos y se produce osteoporosis prematura. Esto nadie nos lo cuenta, de hecho, en los distintos medios de comunicación, como la televisión por ejemplo, se fomenta el consumo de productos lácteos. ¿Por qué? Las multinacionales nos hacen creer que la leche es realmente importante para nuestros huesos y no es cierto. A su vez, tenemos la proteína de la leche que también tiene un efecto negativo sobre el metabolismo del calcio.

A parte, todas las hormonas que se encuentran dentro de la leche, del pienso que les dan a las vacas…todas ellas se encuentran dentro de la leche y lo estamos tomando, ya que la pasteurización no las mata.

Y ahora te surgirá una pregunta…

¿Y el calcio para los huesos cómo lo consigo?

Pensemos un poco… ¿Qué es el calcio realmente?

El calcio es un mineral. Los minerales se encuentran en la tierra y en el mar. Las vacas no fabrican calcio, prometido. Y ¿Por qué encontramos calcio en la leche de vaca? Por la sencilla razón de que comen pasto y por efecto trófico, todo lo que uno come pasa a la leche. En el caso de las vacas, el calcio que les aporta el pasto llega a la leche (igual que sucede con las madres lactantes que están dando leche a sus bebés).

La leche de vaca es un intermediario para la obtención de calcio.

El calcio se encuentra en verduras, frutas, cereales, legumbres, semillas (el sésamo contiene mucho calcio)… comemos calcio todos los días sin saberlo.

Quien se preocupe por si asimila calcio o no lo hace, deberá tomar los alimentos anteriormente propuestos, ya que, además de ser abundantes en calcio, lo presentan en una forma que facilita su incorporación

Sin embargo, nos han hecho creer que la mayor fuente de calcio es la leche de vaca, sin parar a decirnos todos los efectos contraproducentes que tienen los productos lácteos.

El 40% del calcio de origen animal no se metaboliza en el cuerpo. Ese calcio es responsable de calcificaciones en los huesos, quistes, cálculos renales…etc. Esto viene por todo el calcio que no se puede metabolizar en el cuerpo.

¿Y qué sucede con los derivados lácteos? ¿Queso, yogures, helados…?

La leche al entrar en el organismo se convierte en una masa espesa, irritante, que se endurece en el intestino delgado y se adhiere por todas partes, obstruyéndolo, lo cual dificulta en gran manera el funcionamiento del organismo.

¿Y el queso? El queso no es más que la leche concentrada. Recuerda que se necesitan entre 8 y 10 litros de leche para fabricar 1 kilo de queso. Su contenido graso, por sí sólo, es un motivo suficiente para limitar su consumo.

¿Y el yogur? Tampoco es beneficioso para el organismo.

¿Y el helado? Al igual que el resto de derivados lácteos, no nos aportará nada beneficioso. Puedes meter algunos plátanos al congelador, o la fruta que más te guste, y luego pasarlas por la batidora. Obtendrás un rico helado de lo más sano y nutritivo.

Aquí tan sólo os dejamos información que para nosotros es importante compartirla y que tengáis acceso a ella. Vosotros tenéis la posibilidad de informaros mucho más y probar los resultados en vuestro propio cuerpo.

Y bueno, como siempre decimos, la clave está en cuidar tu cuerpo día a día, y de este modo podrás darte algún capricho de vez en cuando, sabiendo que tu cuerpo responderá adecuadamente.

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Respeta tu cuerpo

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Filosofía Coolfine 

 Fuentes:
· Poder sin límites – Tony Robbins
· Alimentación con Ciencia: la combinación de alimentos – Dr. Donato Maniello

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